Si no es amarillo, no lo quiero.

El viernes después de un excelente concierto, fui a un “after party” al “centro histérico de la ciudad de la esperanza”, upssss… quiero decir, centro histórico de la Cd. de México.

¡Cuál sería mi sorpresa!, que al caminar por Madero a eso de las 2:48 am del sábado 6 de mayo, un cuarteto de perredistas quitaban la propaganda de Beatriz Paredes, que horas antes habían colocado otros 4 individuos. Los pendones se guardaban cuidadosamente en una camioneta Windstar sin placas. Y ¿porqué digo perredistas? porque sólo ellos no fueron vistos por las cámaras que resguardan al centro.

El centro histórico es un reducto perredista por excelencia. Quitar la propaganda de otros contendientes a la Jefatura del Gobierno del D.F. es ilegal, sea de quien sea la propaganda.

Y que no me digan, que nadie supo y nadie vió, estas calles las más vigiladas de la ciudad. Ni un sólo policia se presentó para evitar y sancionar este delito electoral. Es evidente que en esta zona sólo se quiere ver propaganda amarilla.

Sólo por reflexionar:
¿Será que la seguridad de AMLO y de Ebrad por ganar las contiendas correspondientes está evaporándose? Esos gallos están perdiendo plumas, por eso buscan ocultarse en la oscuridad de la noche para “jugar sucio”. Y son ellos, los que se quejan de la “guerra sucia”. ¡Qué contradicciones!


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