Debate del 25 de abril
Se sabía que las acusaciones y el desprestigio serían las armas recurrentes en este debate. Quienes se pusieron los guantes fueron Madrazo con el primer golpe y Felipe Calderon que trataba de evitar el golpe. Mientras, que Patricia quedó al margen y Campa se defendía si era necesario.
La candidata Patricia Mercado acusó a los grandes partidos y aprovechó los dimes, diretes y agresiones de los otros para elevar el valor de sus propuestas, sin necesidad de pelear directamente. Dando la imagen de candidata demócrata que expone “¿cómo debe ser un debate?” y lograr su 2% para mantener el registro de su partido.
Calderón ha demostrado ser el ñoño del debate. A toda acusación una respuesta bien estructurada, ejemplificada y hasta con material didáctico de apoyo: fotos, escrituras, documentos,… ¿en dónde se había visto eso? Era un debate político, no una exposición escolar. Le puso demasiado interés a Madrazo, no era para tanto.
El caso de Campa, estaba en medio, entre uno y otro. Golpeaba y proponía, pero se perdían por la falta de fuerza en su discurso. Una actuación regularcilla, su pasado priista aún salpica su presente y nueva filosofía, esas muletillas políticas las conocemos de décadas atrás.
Y Madrazo, ¿qué madrazo se habrá dado? Llegó con los guantes de box puestos, acusaciones directas, pero poco certeras. Incongruencia en el discurso, pues lo que hoy vivimos es el resultado de más de 70 años gobernados por el partido que él abandera. Más críticas y menos propuestas. La pasión logró cegarle la razón. Largas sílabas, pequeños silencios, tartamudeos, infinidad de adjetivos y una mala lectura en ciertos momentos, lograron colocarlo como el peor posicionado en este debate. Pide congruencia y madurez, cuando a nivel nacional llama a Campa: patiño. Y desaparece de pantalla para recoger hojas caidas al piso. ¡Seriedad al debate Madrazo!, parece que se quedó esperando a PG Man.
Y, si hay que calificar la participación, no los compromisos porque sigue siendo simples y burdas propuestas no muy claras y reales, así quedarían:
1. Patricia Mercado… para lograr su 2%.
2. Felipe Calderón… como el ñoño.
3. Roberto Campa… como el patiño.
4. Roberto Madrazo… como quien sólo da madrazos.
Sólo por reflexionar:
¿En realidad, extrañamos a López? ¿Hicieron falta todas las teorías comploteras que maneja? ¿Quién ganó más: él por no asistir o nosotros por no verlo ni escucharlo?